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12 de julio de 2013

En Morán escuelas rurales orientan a niños contra el bullying


Profesores de Núcleo de escuelas rurales 155 del municipio Morán orientan a padres y niños que están próximos a pasar a los liceos urbanos. En un 90 por ciento ha disminuido la deserción escolar en sectores campesinos


El cambio de estudiar en una escuela rural a un liceo en el área urbana del municipio Morán ha sido una gran dificultad para los niños. A diario son víctimas de maltrato físico y psicológico por otros chicosque estudian en la misma institución educativa. Durante varios años este fue el principal motivo de deserción escolar de jóvenes que provienen de sectores campesinos.
Las escuelas que pertenecen a los núcleos rurales están colmadas de estudiantes. Los chicos pasan, en su mayoría, media o jornada completa en las instituciones que comprenden de primero a sexto grado de educación básica. Al terminar este periodo, muchos emigran para los liceos que quedan en zonas urbanas, pero se topan con una realidad distinta a la que han vivido durante muchos años en el campo.
“En las escuelas rurales hay un mínimo margen de abandono de los estudios, porque por más carencias económicas que tengan nosotros vamos hasta sus casas y tratamos de ayudar al joven para que continúe sus estudios”, detalla Wilma Pérez, orientadora de padres que trabaja en la zona campesina.
Muchos estudiantes de las zonas rurales viven diversas dificultades desde el primer día de clases en liceos del área urbana. Desde ser llamados “campesinos” por los compañeros de clases, hasta otros más delicados como la circulación de estupefacientes y ser agredidos físicamente por pandillas.
Al toparse de frente con esta cruel realidad vivida en la mayoría de los liceos del área urbana, muchos de los estudiantes que provienen del campo no continúan con sus estudios. Cuelgan el morral de clases para dedicarse a trabajar las tierras en compañía de sus padres, dejando su nivel de instrucción, a penas, en un sexto grado.
Las consecuentes deserciones del sistema escolar encendieron las alarmas en un grupo de profesores del Núcleo de Escuelas Rurales 155. Desde hace tres años trabajan en reforzar la autoestima, y preparar a los niños que estudian sexto grado y darán el salto para cualquiera de los seis liceos que hay en el área urbana del municipio Morán.
“Hacemos un trabajo completo con los niños, sembramos el mensaje que los niños son importantes y que no deben sentirse menos que nadie por venir del campo, porque es este suelo donde se siembra y se producen los alimentos que todos comen”, expresa con orgullo Pérez, encargada de dar charlas a los padres sobre la educación sexual de sus hijos.
El grupo de docentes ha venido haciendo un trabajo de hormiguita en las 18 instituciones que están bajo su responsabilidad. Charla sobre la autoestima, los valores, educación sexual y las drogas son dictados a estudiantes y padres con la intención de estar prevenidos al dar el cambio para el área urbana.
Las charlas han dado resultado en los jóvenes. Según estadísticas que se manejan en el NER 155, el 90 por ciento de los jóvenes se mantienen en el liceo estudiando. Solamente el 10 por ciento abandona las aulas de clases, pero en su mayoría es por no poseer suficientes recursos económicos.
“Nosotros le hacemos un seguimiento a nuestros estudiantes, y los profesores nos han dicho que son muy buenos, que sacan buenas notas y son muy aplicados”, detalla con orgullo María Chávez, directora del núcleo escolar rural 155.
Padres deben estar atentos a:
- Cambios en el comportamiento del niño.
- Tristeza, llantos o irritabilidad.
- Pierde o se deterioran de forma frecuente sus pertenencias escolares o personales, como lentes y morral.
- Aparece con golpes, hematomas o rasguños y dice que se ha caído.
- No quiere salir ni se relaciona con sus compañeros.
- Se niega o protesta a la hora de ir al colegio.
Los profesores deben estar atentos a:
- La relación de los alumnos/as en los pasillos y en el patio.
- Las “pintadas” en las puertas de baños y paredes (qué nombres aparecen habitualmente).
- Las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas.
- Las faltas constantes a clase, ya que pueden indicar que no quieren acudir a clase por miedo.
- Estar atentos a los alumnos que sean diferentes, por su forma de ser o aspecto físico.
- Si comenta que le roban sus cosas en el colegio o si cada día explica que pierde su material escolar.
- Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo: tristeza, aislamiento personal del alumno o alumna, aparición de comportamientos no habituales, cambios en su actitud, poco comunicativo, lágrimas o depresión sin motivo aparente…
Los alumnos deben recordar que:
- Tú no tienes la culpa de ser agredido.
- No tienes que hacer frente a esta situación tú solo.
- Recuerda que es el agresor quien tiene un problema, no tú.
- Trata a los demás como quieres que te traten a ti. Ayuda al que lo necesite y así, cuando tú necesites ayuda, te ayudarán.


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