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Con 83 mil toneladas concluyó zafra en central de El Tocuyo


Esta semana concluyó la zafra 2012-2013 de caña de azúcar en el central El Tocuyo o azucarera Pío Tamayo, aunque la vieja factoría no tuvo capacidad para recibir toda la producción del municipio Morán, viéndose obligados los productores a recurrir a otra de la región.

Jorge Saldivia, Edgar Contreras y Manuel Ramos, de la Sociedad de de Cañicultores del Oeste de Lara (Socadol), y Diolis Sira, de Asocaña, informaron que, además de las 83 mil toneladas “arrimadas” al central de El Tocuyo, otras 50 mil se enviaron al de La Pastora.
Los cañicultores aspiran que el Gobierno Nacional les compense la diferencia que dejan de percibir por el incremento en los fletes del transporte hasta el municipio Torres.
Igualmente insistieron en la necesidad de que la factoría tocuyana sea sometida a una recuperación a fondo para que pueda incrementar la molienda y producción de azúcar refinada y de esa forma contribuir en la disminución del déficit nacional que es de unas 800 mil toneladas que deben ser importadas de otros países.
La producción nacional en la actualidad es de unas 550 mil toneladas.
El central morandino, una vez recuperado, podría producir 25 mil toneladas de azúcar refinada.
En la actualidad “se defiende” con la refinación de la importada.
Con respecto a las reparaciones consideran prioritario renovar calderas, turbo generadores, centrífugas y tranformadores que permitan generar la energía eléctrica necesaria, así como también la parte relativa a la molienda.
Saldivia y Contreras explicaron que en el Gobierno Nacional existe buena voluntad, así como recursos, entre ellos 120 millones que pueden invertirse en los trabajos los próximos seis meses para que el central esté en buenas condiciones para la próxima zafra, en enero.
Diolis Sira, a nombre de los 70 pequeños productores afiliados a Asocaña, pidió la intervención de Agropatria por parte del Gobierno Nacional para que les garantice los productos que, como abonos, necesitan para trabajar el campo.
“Ahí no se consigue nada, no hay abonos, ni otros insumos y tenemos que buscarlos en otras partes a precios más altos”, afirmó.
La misma queja la expusieron Saldivia, Contreras y Ramos, agregando también la necesidad de contar con créditos para incrementar las siembras pues consideran necesario sembrar otras 2.000 hectáreas, aunque en la actualidad confrontan problemas para hacerlo por falta de recursos, así como insumos, en especial repuestos y lubricantes, cada vez a precios más altos.
No dejaron pasar por alto el planteamiento de un incremento en los precios a nivel del consumidor pues los actuales no son suficientes para los gastos que representa una siembra.
En la actualidad del precio del kilo de azúcar refinada a nivel del consumidor el productor recibe 3 bolívares y el central 2 y piensan que debe elevarse a 12 bolívares para que sea rentable a todos.
Otro tema tocado por los dirigentes de los cañicultores del occidente del estado Lara fue el de los créditos para el 2013 aprobados por la CVA Azúcar, que, de acuerdo a sus denuncias, no les fueron entregados completos pues cada beneficiario sólo recibió el 60 por ciento, estando a la espera del otro 40 por ciento.
Agradecen al presidente de la empresa, Gregorio Zamudio, como hasta ahora lo ha hecho, seguir siendo receptivo a los planteamientos de los cañicultores, lo que ha redundado en el mejoramiento de las relaciones entre las partes.
Por otra parte, denunciaron el alto grado de inseguridad que se vive en el campo en el municipio Morán, donde a diario se cometen asaltos a mano armada, incluso contra los obreros que ya prefieren no salir solos a las siembras por temor a los delincuentes pues son despojados de sus pocas pertenencias de valor.
Escrito por Hugo J. Boscán/Fotos: Elías Rodríguez
Tomado de El Impulso

Las Palmas comunidad modelo en todo el estado Lara


Unión y esfuerzo ha sido la clave que ha tenido los habitantes del caserío Las Palmas para tener un nuevo renacer. Luego de años de olvido, tomaron la decisión de organizarse, con paciencia y trabajo los resultados se comenzaron a ver, al punto que ahora es una de las pocas comunidades libre de ranchos en el país.
El desgano de no haber sido tomados en cuenta durante 50 años no limitó a las 70 familias a intentar crecer. Fue en el año 2006 cuando se cocinaba a fuego lento el cambio de asociación de vecinos a los nuevos consejos comunales. La Ley Orgánica de Consejos Comunales fue el impulso final que tuvo este grupo para surgir.
“Teníamos muchas expectativas, al principio no sabíamos mucho del tema, pero nos atrevimos a confiar en este nuevo modelo”, confiesa Luz Peraza, vocera de protección e igualdad social.
Fue en el 2006 cuando recibieron los primeros 122 mil bolívares por parte de Fundacomunal para emprender la reparación del acueducto. Canalizar las necesidades fue primordial para no perder el norte, en un tiempo récord hicieron los seis kilómetros estipulados, construyeron un tanque que surte por gravedad y una caja de agua.
Presentar el informe y rendir cuenta a tiempo fue clave para demostrarle a Fundacomunal que podían ser tomados en cuenta para nuevos proyectos. Fue en el año 2008 cuando a su comunidad llegaron los estudiantes de la carrera Gestión Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela para encaminar y darles más luz a los voceros para ejecutar sus proyectos.
Voceros tenían entre ceja y ceja aplacar la necesidad de una vivienda digna. En el censo realizado junto a los estudiantes determinaron que las 70 familias vivían en una casa de bahareque con caña brava. Hacinamiento, madres solteras y personas de la tercera edad ameritaban una pronta respuesta.
La prueba de fuego llegó en el año 2009 y 2010, cuando Fundacomunal le asignó recursos para ejecutar 30 viviendas. Sin pensarlo organizaron dos cuadrillas de 15 personas cada una y comenzaron manos a la obra. El resultado fue que hicieron 33 viviendas familiares y les alcanzó para hacer cuatro mejoras de urgencia.
“La unión y sacrificio fue clave, los vecinos nos unimos, dimos de nuestra comida para poder hacer nuestras viviendas”, expresa Jesús Pérez de la economía popular.
Entre 2011 y el año pasado metieron proyectos y lograron ejecutar 40 casas más. Al tener un caserío libre de rancho, donaron cinco casas a otros caseríos necesitados y también dotaron de sillas y otros materiales a la iglesia cristiana de la comunidad.
“Somos ejemplo de que con constancia y humildad todo es posible”, cierra Pérez.
William Croes Ayala | La Prensa.