La segunda ciudad de Venezuela, que hace pocos años era conocida como “la ciudad más fría de Venezuela” debido al uso excesivo de aires acondicionados, hoy es símbolo de la decadencia del país producto de la falta de un servicio vital que afecta el desarrollo de cualquier actividad en el estado Zulia: la electricidad.
Los apagones generales ocurridos el pasado mes de marzo y que dejaron a toda Venezuela a oscuras no fue algo nuevo para los habitantes de esta región, que padecen la falta de energía eléctrica constantemente desde el año 2017.
La falta del servicio golpea a los ciudadanos en cualquiera de sus tareas rutinarias, pues afecta el suministro de agua, el consumo de agua, la conservación de los alimentos, los sectores comerciales, educativos, de salud. En general, el desenvolvimiento normal de las rutinas diarias de cualquier persona.
Con una temperatura que supera los 30 grados, en los pasillos de los mercados puede percibirse el hedor de carne descompuesta expuesta al aire libre.
“La mayoría de los productos necesitan refrigeración y ¿qué pasa? Como se va la luz, la mercancía sale toda descompuesta”, cuenta para El País María Rivero, quien vende vísceras y patas de res.
El cierre del periódico regional Panorama es un hecho que lamentan todos los marabinos. Con 104 años de trayectoria como medio impreso en la zona, no logró superar los efectos de la crisis económica y eléctrica.
A escasa distancia, las instalaciones del emblemático centro comercial Sambil también son muestra del debacle económico. En los últimos meses más de 500 establecimientos de la ciudad fueron saqueados.
De acuerdo con datos de la Cámara de Comercio, un 60% del sector sufrió pérdidas tan graves que resulta imposible o bastante complejo retomar las actividades.
ElTocuyoAlDia
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