Ricardo Hausmann, representante de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo designado por Juan Guaidó, explicó cómo el colapso del equilibrio del prestigio puede hacerle un enorme daño a la sociedad, al afectar directamente la preparación académica y profesional de los ciudadanos que pueden aportar para el desarrollo de un país.
Como ejemplo para explicar su teoría, Hausmann rememoró cómo en 2002 el ex presidente Hugo Chávez se encontró con una Pdvsa que aunque ya era estatal, poco servían las relaciones políticas, pues para ingresar a la compañía y progresar dentro de ella se daba valor al “mérito” y al “prestigio”, obtenido por la formación académica y la experiencia.
“La revolución populista vio el conocimiento como una forma de privilegio y lo arrojó por la ventana. Cuando la cultura del mérito se vio amenazada, la empresa entró en huelga y más de 18.000 trabajadores –más del 40% de la fuerza laboral de la compañía y casi la totalidad de su personal directivo superior- fueron despedidos. Como resultado de ello, hubo un colapso espectacular en el desempeño de la industria petrolera”, analizó el economista.
En este sentido, Hausmann señala que el prestigio que retribuye la sociedad a las personas por su capacitación es necesario para tornar sus puestos deseables y contribuir al deseo de superación.
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ElTocuyoAlDia
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