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“Volveremos a nuestro país, vamos a recuperar la libertad”: hablan dos de los militares desertores


Edgar Torres y Oscar Lizcano, sargentos de la Guardia Nacional, protagonizaron el pasado sábado la primera y más llamativa rebelión de militares el pasado 23 de febrero.

Desde Colombia, ambos aseguran que no quieren en su país una intervención militar extranjera: “Lo que queremos es que los venezolanos de las Fuerzas Armadas nos unamos para sacar a la cúpula”.

En una conversación con el diario español El Mundo, aseguraron que esperan que esto ocurra en un futuro no muy lejano. “Por las buenas no se van. Ellos están decididos y nosotros, también”, dijo Lizcano.

Torres recordó como fue su fuga, cuando con tanquetas de la GNB rompieron el cerco que dividía a la frontera colombo venezolana: “Salimos con destino a la frontera a romper el muro de funcionarios, de barricadas. Nos encontramos con Policía Nacional, abrieron el paso, pero en la mitad del puente había unos manifestantes (fieles a Guaidó) que pensaban que los íbamos a reprimir. Lamentablemente atropellé a una muchacha, me bajé corriendo a socorrerla (…) No grité nada, por la adrenalina, y nos venían persiguiendo compañeros venezolanos con armas y yo también tenía un arma. Son momentos decisivos y gracias a Dios no pasó nada”.

Según Lizcano, su intención era “entregar la vida para que ingresara ayuda humanitaria, la necesitamos con urgencia porque allá no hay nada”. “”Yo me uní a ellos (porque) ya basta con esa dictadura. Mi padre padece de un infarto, necesita tratamiento de por vida y ya no se consigue, tengo que cruzar la frontera para conseguirlo y el ingreso mensual de nosotros no alcanza. Tiene 67 años. Estoy necesitando los medicamentos urgente”, relató.

A Torres lo empujó las frustraciones profesionales: “Tomé la decisión porque de un tiempo corto hacia acá, los superiores, lamentablemente, nos están obligando a colocar imágenes en nuestros celulares (móviles) contra la invasión, en contra de la ayuda humanitaria, que si no era ayuda sino una guerra, un bloqueo. Sinceramente, nos obligaron a ser leales a un grupo de personas del régimen. Se hacen decir la patria, pero la patria no son ocho o diez personas, son el pueblo, son nuestras familias”.

Agregó que luego de ver a sus hermanos cruzando la frontera empezó a pensar en su propia huida, asegurando que el sábado “se me presentó la oportunidad. Lo planeamos con muy poco tiempo”. Ninguno de los dos había hecho contactos en Colombia. Torres dejó a su esposa y pequeña hija, de quienes escondía sus intenciones de salir del país. “Yo creo en Dios y yo sé que no le va a pasar nada malo”, dijo.

Torres niega que sean delincuentes y se definen como “venezolanos que queremos un futuro mejor”. “No aspiramos a riqueza, no aspiramos a popularidad ni a cargos políticos. Soy un Guardia Nacional constitucionalista y apolítico”, aseveró.

“La Guardia Nacional somos personas del pueblo, lo que pasa es que el alto mando está con el Gobierno y nos tienen manipulados, y tenemos un código militar que acatar. Nos imparten órdenes y tenemos que cumplirlas”, explica Torres. “Unos de los servicios de la Guardia Nacional es orden interno, manifestaciones, marchas, seguridad. Entonces, llega momentos de reprimir al pueblo porque son órdenes”.

Ambos esperan pronto regresar a Venezuela aunque tengan que “pelear para lograrlo”. “Sin sangre no hay gloria”, sentencia Lizcano.

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