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Grupo Internacional de Contacto avanza sin apoyos claros ante la crisis en Venezuela


El Grupo Internacional de Contacto liderado desde la Unión Europea para ayudar a solventar la crisis económica, política y social que vive Venezuela, marcó un nuevo punto de partida para sus integrantes tras la reunión que se vivió el día de ayer en Montevideo, luego de que se originaran varios desacuerdos.

Por un lado estuvo la decisión de Bolivia quien se negó a firmar el comunicado final, mientras que por otro lado y como ya se tenía previsto, México se mantuvo al margen de la decisión del grupo.

Uruguay por su parte jugó con dos barajas importantes al mantener su apoyo ante la iniciativa de Montevideo, con México y los países caribeños.

El canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, informó sobre los resultados de la reunión del grupo de contacto y dijo que una condición ineludible para resolver el problema venezolano era “el establecimiento de garantías para un proceso electoral justo” y la convocatoria de elecciones, sin embargo, afirmó que sin el apoyo mutuo de ambas partes, no podrían convocarse este tipo de comicios.

“El canciller uruguayo ha hablado primero como miembro de nuestro grupo, y luego como miembro de la iniciativa de Montevideo”, explicó Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores.

Para España resulta imprescindible una pronta convocatoria de elecciones presidenciales, mientras que para Bolivia, México y Uruguay eso no está tan claro, según lo reseñado por el diario El País.

El Grupo de Lima, del que forman parte las principales potencias continentales de América Latina sigue optando por alinearme en mayor medida a las propuestas ya lanzadas por los Estados Unidos, desde donde han asegurado que bajo ningún escenario se puede negociar con el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

De cara a la iniciativa del Grupo de Contacto parece claro un punto: no quieren presionar, sino ayudar. Su primera medida será la apertura en Caracas de una “oficina técnica” encaminada a facilitar la llegada de ayuda humanitaria y por otro lado, ayudar “propiciar contactos” entre la oposición y el oficialismo.

Cabe recordar que el Grupo de Contacto durará tres meses. “En 90 días sabremos si hemos conseguido algún resultado”, indicó Mogherini, quien admitió que comprendía “el escepticismo” con que algunos países habían recibido la iniciativa.



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