La muerte del joven mapuche Camilo Catrillanca la semana pasada en medio de un operativo policial, deceso que la fiscalía investiga como homicidio, elevó la temperatura del conflicto que se vive en el sur de Chile y volvió poner en el foco la situación de esa etnia originaria.
De hecho, en los últimos años zonas de las regiones de La Araucanía y del Bíobío, más de 500 kilómetros al sur de Santiago, han sido escenario de las tensiones derivadas de las demandas del pueblo mapuche, como la devolución de sus tierras ancestrales, la autodeterminación y la autonomía. No por nada, el nombre de esa etnia esta íntimamente vinculado a la tenencia territorial: mapuche significa “gente de la tierra“, en mapudungun.

Así ocasionalmente se producen enfrentamientos de grupos radicales con las fuerzas de seguridad y los empresarios de la zona, acciones que han resultado en quemas de camiones de compañías madereras y ataques incendiarios contra escuelas, iglesias y viviendas, entre otras.
Sin embargo, el origen del conflicto se arrastra desde la llamada “pacificación de la Araucanía”, a fines del siglo XIX, llevada adelante por parte del Estado chileno. Eso porque ni los colonizadores españoles ni con anterioridad el imperio inca lograron adentrarse en el territorio mapuche y someter a su gente. La llamada “frontera” era el río Bíobío.
Fuente: DPA y AFP
ElTocuyoAlDia
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