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#SanAntonio Para conseguir novio

Desde hace años las damas solteras han recurrido a los "milagros” de San Antonio para conseguir novios con quienes formar pareja familiar.

Para ello, en un determinado rincón de la casa colocan una imagen al revés, de cabeza, pues, de lo contrario, no surte efecto la imploración y seguirán solteras.

Se cuenta que la tradición de recurrir a San Antonio para conseguir marido data de la edad media.

De acuerdo a una leyenda, una muchacha de un país árabe recurrió al santo para localizar a su novio que había sido secuestrado por familiares para impedirle se casara con ella.

Luego de orar ante el Santísimo Sacramento del Altar, como le habría sugerido, el joven apareció.

"El problema en El Tocuyo es que los novios que consigue San Antonio son todos borrachos”, diría una anciana.

Por otra parte, el hecho de que San Antonio tenga un niño en sus brazos se debe a un milagro que el Niño Jesús le concedió a San Antonio al haber perdido su breviario.

El libro que lleva en sus manos también tiene su significado digno de tenerlo siempre presente, como es el de la condición de estudioso que le caracterizó hasta ser conocido como El doctor de la iglesia.

Este 13 de junio, en la iglesia San Francisco de la capital morandina, también es tradicional la repartición de los panes entre los feligreses, que nos lleva a recordar, a través de la historia, que San Antonio, quien era un prominente estudiante perteneciente a la aristocracia portuguesa, decidió el camino de la pobreza, el de repartir lo poco que tuviera entre los más pobres, convirtiéndose en un santo popular, de pueblo, como lo sigue siendo hoy, de allí la veneración de los más desposeidos, pero también los de mayores recursos que lo tienen como ejemplo para ser buenos cristianos y hoy salen a caminar y a bailar a su lado.

Es lo que se celebra hoy en El Tocuyo, no sólo de los residentes sino también de turistas procedentes de otras ciudades que acuden a disfrutar de una de las fiestas populares y religiosas más más alegre.

Y, lógicamente, a deleitarse con los platos a base de carne de chivo y las tradicionales y típicas acemitas tocuyanas cuyo sabor se ha hecho inimitable en otras regiones.

Y no faltará quien no pueda evitar unir su voz a los cantos del tamunangue.

Adorar, adorar, adorar, adorar a San Antonio, adorar, adorar, a mi padre San Antonio.
Escrito por Hugo J. Boscán