¡Vaya manera de pasar ayer el feriado nacional! Durante 11 horas permanecieron en la calle 1 entre carreras 10 y 11 del barrio Coromoto, donde se encuentra la Subdelegación El Tocuyo del Cicpc, madres y esposas de los 19 privados de libertad que llevan de tres a cinco meses en sus calabozos.
Ellas confirmaron que desde la madrugada del martes los hacinados decidieron irse a huelga de hambre, supuestamente, porque funcionarios del cuerpo detectivesco se negaban a entregarles las colchonetas, artículos de uso personal, chucherías y alimentos que les llevaban.
Otra denuncia que hicieron las mujeres es que bajo ninguna circunstancia les permiten ver a sus privados de libertad. Por esta razón, cada vez que se plantan afuera de la Subdelegación El Tocuyo (Cicpc) se comunican con ellos mediante gritos y señas. Los recluidos a través de unas rendijas superiores en los calabozos mueven sus dedos y responden a los clamores de sus madres y parejas.
“¡No nos dan los caramelos! ¡Huelga de hambre, huelga de hambre!”, eran las frases que ellos expresaban.
Isbeth Suárez vive en Yaritagua, estado Yaracuy y estaba ayer afuera del recinto, brindándole apoyo moral a Wilkyn su hijo, de 22 años, quien hace tres meses ingresó a la subdelegación por el robo de un vehículo en la población de El Tocuyo, municipio Morán.
“No nos dan oportunidad de verlos. Nosotras sabemos que están durmiendo en el suelo, descalzos, y casi todos tienen sarna”.
“Les hemos traído con sacrificio colchonetas, sábanas, toallas, jabones hasta ese uniforme amarillo que les ponen a las personas que van para un penal, pero no reciben sus cosas”, refería Isbeth indignada.
Eyllehen Morillo tiene a su hermano Rafael (de 24 años de edad) allí porque lo involucraron en un homicidio que se registró en diciembre de 2014 en el pueblo de Guarico, municipio Morán.
“Nos dicen que pasan hambre y frío, algunos de los privados sufren de asma y tampoco les pasan el Salbutamol para sus inhalaciones”.
