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Felipe González, una presencia importante en Venezuela

La llegada del ex presidente del gobierno español Felipe González a Venezuela ha avivado las controversias que giran en torno al desempeño del régimen bolivariano.

El presidente Nicolás Maduro se apresuró a acusar a González de “intervencionismo” y proclamó rápidamente en Twitter que “los asuntos venezolanos son nuestros”.

González había ofrecido sus servicios como abogado, sin cobrar un centavo, para defender a los opositores encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma. López está preso desde febrero del año pasado; Ledezma fue arrestado en febrero de este año.

Las autoridades venezolanas negaron a González la posibilidad de defender ad honorem a los dos líderes opositores, y este lunes la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, Gladys Gutiérrez, reiteró que el ex mandatario español no puede participar en la defensa de los presos porque no puede ejercer como abogado en Venezuela. González ha ido simplemente como asesor técnico externo del equipo defensor, pero eso ha bastado para que el régimen de Maduro haya puesto el grito en el cielo.

Los chavistas han emprendido una campaña contra González, exigiéndole que se vaya del país y llamándolo incluso “fascista”. El político español, sin perder la compostura, prosigue su labor en auxilio de los recluidos.

Este lunes, el ex presidente costarricense Oscar Arias, premio Nobel de la Paz en 1987, dijo en una entrevista con el diario brasileño O Estado de Sao Paulo que Venezuela había dejado de ser una democracia y que se había convertido en una autocracia.

“Un demócrata que no tiene adversarios, los crea”, señaló Arias. “En Venezuela, los adversarios están en prisión. Eso no es propio de un demócrata”.

Pero en la cúpula del poder en Caracas las palabras de Arias caen en oídos sordos. El régimen no tolera adversarios.

La próxima audiencia en el dilatado juicio a López está programada para este miércoles. El dirigente opositor ya lleva demasiado tiempo tras las rejas por haber organizado manifestaciones pacíficas de protesta que estremecieron a Venezuela a principios del 2014.

La audiencia del miércoles no debería ser otro capítulo más de la interminable farsa judicial montada contra López, pero no hay que hacerse ilusiones. Sin embargo, esta vez la presencia de González en el país sudamericano podría dirigir más la atención internacional hacia los atropellos que se están cometiendo en Venezuela. El mundo, y en especial América Latina, deben dejar de esperar, como denunció Arias, “en un silencio inexplicable, injustificable” y “levantar la voz”.
El Nuevo Herald.
Foto: Ariana Cubillos AP.