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miércoles, 13 de junio de 2012

San Antonio de Padua



Fue un monje, predicador y teólogo portugués. Nació con el nombre de Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo, en el seno de una familia de la aristocracia descendiente del cruzado Godofredo de Bouillón.
Antonio nació muy probablemente en Lisboa, de allí que el Martirologio romano lo llama «Lusitanus». La casa donde se estima nació el santo, en el barrio medieval de la Alfama, fue destruida completamente en elterremoto que arrasó Lisboa el 1 de noviembre de 1755 y sólo se conserva un pequeño sótano. Hijo de una familia acomodada de esa ciudad, se lo bautizó con el nombre de Fernando, nombre que cambió por el de Antonio en 1220, cuando entró en la Primera Orden de San Francisco.

San Antonio de Padua es la persona que más rápidamente ha sido canonizada por la Iglesia católica: 352 días después de su fallecimiento, el 30 de mayo de 1232.
El 13 de Junio en las poblaciones de El Tocuyo, Curarigua, Sanare, Barquisimeto, San Antonio, Carora, San Miguel y Quibor en el estado Lara y en los estado Portuguesa, Yaracuy y Falcón se festeja una celebración en honor a San Antonio de Padua, reconocido franciscano de origen portugués que fue reconocido por ser gran taumaturgo, es reconocido además por ser favorecedor de salud, recuperación de objetos y buenas parejas. El pueblo de Lara rinde homenaje al santo con el fin de agradecer sus favores y para cumplir con sus promesas por los favores recibidos del santo.
El día 12 de Junio se hace lo que llaman el Velorio del Santo, frente a un altar engalanado de flores, los devotos de San Antonio entonan oraciones y plegarias, acompañan además al Santo entonando cantos que se extiende generalmente hasta el amanecer, al día siguiente se realiza una misa y una vez concluida se anuncia la salida del santo de la iglesia, cohetes y cohetones estallan por el cielo, las campanas de la iglesia repican sin cesar, el santo es bajado de su altar y se dirige a recibir las ofrendas del pueblo: allí comienza El tamunangue...este baile que originalmente tenia un sentido agrario y se ejecutaba como agradecimiento por las lluvias para propiciar buenas cosechas, en la actualidad sintetiza al aprendizaje de las normas socializadoras que rigen a la mujer y al hombre y representa simbólicamente el desarrollo de las parejas.
A través de esta expresión los devotos de San Antonio invocan al santo por recibir favores de salud, aparición de objetos y encuentro de buenas parejas
Al salir la imagen de santo de la Iglesia un juego inicial se ejecuta por dos hombres que hacen una especie de esgrima con garrotes de madera este juego se denomina La Batalla y marca el comienzo de los bailes que homenajean a San Antonio. Luego siguen los Chichivamos, los Yiyivamos y Yeyevamos, donde las parejas por turnos realizan giros y movimientos llenos de gracia y colorido. Seguidamente se ejecuta La Bella, baile libre donde los giros se hacen al son de una percusión y donde un hombre corteja a una mujer quién responde coqueteándole. Luego sigue la Juruminga, que conlleva un poco de humor, le sigue el Poco a Poco donde un hombre simula calambres y la mujer lo auxilia, el enfermo es reanimado con un ritmo llamado la Guabina, luego la Perrendenga donde se usan varas para dibujar círculos en el aire de forma sutil sugiriendo el galanteo entre la mujer y el hombre.. culmina con el galerón donde las parejas bailan realizando diferentes figuras, reconocidas entre otras como: valse, paseo, floreo, cadena, figuriao y enredo y desenredo.
Para estos bailes los hombres visten usualmente likiliki y sombrero de cogollo, las mujeres faldas largas y floreadas y blusas de faralaos, flores en el cabello y alpargatas.
Estas fiestas se acompañan de cantos y plegarias, bailes y música, el Santo recibe los homenajes que sus devotos, cuatros, tambores y maracas entonan las música que compone las diferentes suites del tamunangue. Es una fiesta llena de colorido y esplendor que se celebra durante casi todo el día, quién tiene la oportunidad de presenciarla siente el agradecimiento y devoción que sienten estos pueblos por san Antonio de Padua.
Como esta expresión es netamente de Lara, principalmente de El Tocuyo, Curarigua y demás poblaciones circunvecinas de El tocuyo, tienen la devoción de celebrar las festividades de San Antonio de Padua (13 de Junio) aunque en la actualidad, por su importancia, hay conjuntos organizados que constantemente amenizan actos con El Tamunangue dentro y fuera de Venezuela, obteniendo brillantes éxitos.
 Lo tradicional, es que el “Día de San Antonio” se incorporan los cantores con sus instrumentos (cuatro, cincos, maracas, tambores y palos).
Para este día se organiza una solemne Misa y luego la Procesión por las principales calles al son de “La Batalla”. Durante todo el día los cantores, bailadores y el público se trasladan a los hogares que han ofrecido promesas a San Antonio para que les bailen y canten.

Y antes del día festivo ya esta todo preparado para darle comienzo al canto de “Los Negros”. Agrupándose millares de personas y devotos de San Antonio, muchos con el objetivo de pagar promesas. Siempre escogen el son de LA BELLA por ser de más facilidad para bailarla.

No ha de faltar la imagen de San Antonio; incienso, velas, arcos de palma, flores entre otros. 

En el Estado Lara se acostumbra también celebrar en cualquier fecha y por promesa el velorio de San Antonio (cantaduría) y al amanecer del día siguiente cantan y bailan “El Tamunangue” que se abre y se cierra con la salve.




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El Tocuyo al Día

A El Tocuyo se le conoce como la Ciudad Madre de Venezuela por haber sido la primera fundada por los españoles con carácter de permanencia en tierra firme, haber sido el punto desde donde partieron los colonizadores a fundar otras ciudades, ser la capital de la colonia venezolana hasta 1576.

La palabra tocuyo tiene una significación etimológica derivada de nuestros ancestrales aborígenes Gayones, como etnia predominante en la región durante el período prehispánico, así como de otras etnias, y para algunos significa: Sumo de Yuca.

La palabra tocuyo tiene una significación etimológica derivada de nuestros ancestrales aborígenes Gayones, como etnia predominante en la región durante el período prehispánico, así como de otras etnias, y para algunos significa: Sumo de Yuca. Pero para otros fue tanta la importancia que tuvo esta región por el cultivo de algodón que autores como Juan de Arona llegó a señalar que el nombre de El Tocuyo se forma de cuyu, verbo quichua que quiere decir “torcer el hilo con las manos”.

Mas con el advenimiento del sistema colonial español se hizo omnipresente toda la deidad religiosa cristiana que éstos trajeron en sus códigos de cultura, y le fue antepuesto el de Nuestra Pura y Limpia Inmaculada Concepción de El Tocuyo, motivo además por el cual se piensa que fue durante la celebración de ese onomástico religioso cristiano, todos los días 8 de diciembre, que se llevó a cabo la fundación colonial, la usurpación de territorio (1545) por parte de los españoles de lo que hoy conocemos como El Tocuyo.

Después, en 1563, le fue otorgado el título de “Muy Leal Ciudad de El Tocuyo”. Pero como El Tocuyo fue la primera ciudad fundada por los españoles con carácter de permanencia en tierra firme llegándose a convertir en la más importante en el territorio de Venezuela, por sus actividades en al ámbito de la ganadería, la agricultura y el comercio fue también el punto desde donde partieron los colonizadores a fundar otras ciudades, motivo por el cual se le conoce en la historia como la “Ciudad Madre de Venezuela”; además fue la capital de la colonia venezolana hasta 1576, con su respectivo asentamiento político y gubernamental, hasta que es trasladada, en ese mismo año, a Caracas por su ubicación estratégica cerca del mar.

Otro nombre con el que ha sido distinguido El Tocuyo es “La Ciudad de los Lagos Verdes”, apodado así por el poeta Roberto Montesinos, que contrariamente a los que muchos piensan este nombre se debió a las inmensas lagunas que se formaban en los huecos de donde se extraía la tierra arcillosa para la elaboración de piezas artesanales en la zona que hoy conocemos como el Barrio Los Hornos (nombre dado por la existencia de grandes hornos donde se introducían las artesanías para su cocimiento).

También se le conoce como la “Ciudad de los Siete Templos”, ya que por su importante actividad social y económica, trajo aparejada el florecimiento de una intensa vida religiosa, llegando a existir los templos de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, San Francisco, Belén, Santa Ana, Santo Domingo, San Juan Bautista y La Valbanera. Pero en realidad existieron otros templos como el de Las Mercedes cuyas ruinas se localizan más arriba de la comunidad del Calvario, pero hasta el momento no se conoce documentación fehaciente sobre la historia del mismo.

Fecha de fundación

La fecha de la fundación de El Tocuyo (7 de diciembre de 1545) pudiera estar en tela de juicio. Existen elementos que parecen indicar que la verdadera fecha es la referida por el cronista Galeoto Cey, quien acompañaba a Carvajal en el momento de la llegada a El Tocuyo.

Este hecho se conoce, gracias a que recientemente el intelectual e investigador venezolano José Rafael Lovera encontró unos documentos manuscritos originales, inéditos, que reposaban en British Library de Londres –según lo refiere la Dra. Ermila de Veracoechea, donde el viajero italiano Galeotto Cey , señala en su “Viaje y Descripción de las Indias” (15391553) que el arribo fue “en la vigilia del día de todos los santos”, es decir del 1 de noviembre de 1545, de acuerdo al calendario religioso cristiano.

Cuando nos referimos a la historia de El Tocuyo no nos circunscribimos a la ciudad capital del hoy Municipio Morán, sino al territorio que desde tiempos prehispánicos fue espacio territorial de las etnias indígenas (principalmente Gayonas) y que luego en el período colonial y hasta mediados del siglo XIX comprendía todo el territorio que hoy conforma el Municipio Morán (hasta 1925 Distrito Tocuyo), el Municipio Jiménez (Quíbor y Cubiro) Municipio Andrés Eloy Blanco (Sanare y Yacambú), Municipio El Paraíso (Chabasquén Estado Portuguesa) y Curarigua, perteneciente al Municipio Torres.

Morán es hoy uno de los municipios territorialmente más grande del Estado Lara, cuenta con ocho parroquias, algunas muy distantes entre sí, a saber: Guarico, Hilario Luna y Luna (Villa Nueva), Morán (Barbacoas), Bolívar ( El Tocuyo), Anzoátegui, Humocaro Bajo, Humocaro Alto y La Candelaria (Guaitó). Imaginemos lo que representó el espacio geohistórico de El Tocuyo que abarcaba al menos tres veces más territorio que el que ocupa hoy.

Para 1620, el Gobernador y Capitán General Francisco de la Hoz Berrío funda los pueblos de doctrina, como paso de transición de las encomiendas hacia pueblos fundamentalmente poblados por indios. Los pueblos de doctrina fueron: San Antonio de los Naranjos de Humocaro Alto, Nuestra Señora del Rosario de Humocaro Bajo, San Francisco de la Otra Banda, Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor, Santa Cruz de Guarico, Santa Ana de Sanare, San Miguel de Cubiro y San Felipe de las Barbacoas. La Región Histórica El Tocuyo pierde el territorio de Quíbor en 1824, Sanare en 1832, aunque lo recuperó luego en 1856 lo pierde definitivamente a finales del siglo XIX, Curarigua en 1856, y ese mismo año Chabasquén pasa a formar parte del Estado Portuguesa. Aunque Mac Pershon en su Diccionario del Estado Lara de 1883, sigue ubicando a Chabasquén como población de Humocaro Alto.

También en este año surge la Parroquia Anzoátegui, abarcando el territorio conocido como La Ciénaga del Cantón Tocuyo. Aunque en 1859 es nuevamente eliminado y forma parte, a igual que Villa Nueva, de la Parroquia Guarico. En la legislación de 1854 nuevamente Anzoátegui es erigida como parroquia. En este año se divide el Distrito Tocuyo (Ciudad El Tocuyo) en dos parroquias civiles: Ayacucho y Junín y en 1867 en dos parroquias eclesiásticas: San Francisco e Inmaculada Concepción. En 1890 se crea el Municipio Guaitó.

El Río Tocuyo

Su caudal hizo posible el desarrollo de importantes comunidades indígenas en sus alrededores, así mismo, el papel fundamental que jugó El Tocuyo en la colonia tuvo como determinante el aprovechamiento de este río. Y hoy, después de haber sido víctima de indolentes verdugos, sus mermadas aguas apenas cubren las necesidades de riego y de consumo de la región.

La vida económica de El Tocuyo ha consistido, fundamentalmente, en el uso de las afluentes para el regadío de los cañamelares y de otros cultivos en las zonas altas. Desde el punto de vista social, el río ha servido como el gran igualador de las estratificaciones sociales, pues allí han recurrido esclavos, hombres libres, blancos, oligarcas, negros e indios a sumergir sus pensamientos, a satisfacer sus necesidades corporales, a limpiar sus penas, sus sudores después de las faenas de trabajo, el río es, pues, la representación más democrática de acuerdo con Francisco Tamayo que la naturaleza ha otorgado a sociedad alguna. Los poetas admiran los plenilunios reflejados en sus aguas, los agricultores esperan las lluvias que lo nutren, los turistas lo visitan para su disfrute, los propios de El Tocuyo se satisfacen de saber que esta ahí.

La Política

El terremoto de 1812 y las consecuencias de la guerra de independencia dejaron a El Tocuyo, como a buena parte del país, en un estado de descomposición económica y moral, luego en la Guerra Federal (185963) El Tocuyo sería importante escenario de las disputas políticas y aportaría la figura central de los conservadores larenses con el aguerrido Dr. José Espíritu Santos Gil, aunque éste ideológicamente estuvo muy distante del pensamiento conservador.

Comienza el auge del café y a pesar de la situación política prolifera la actividad educativa, periodística y cultural que harían de El Tocuyo una de las ciudades más importantes del país. Su activismo político y de rebeldía sería incesante contra las dictaduras de Castro y de Gómez, como se evidencia con el respaldo al movimiento del General Montilla, al alzamiento de los hermanos Vargas, el apoyo a la insubordinación del General Gabaldón en 1929, la lucha por la instauración de la democracia, los enfrentamientos entre el Partido Comunista y Acción Democrática, que llevarían a la instauración de unos de los focos guerrilleros más importantes como fue el Frente Simón Bolívar en los años sesenta. Todo esto puede ser considerado como demostración de la falsedad de la tesis del tocuyano como elemento conservador.

La crisis

Es necesario precisar que El Tocuyo no sólo fue importante en esta época, sino que hasta las primeras décadas del siglo XX fue una de las ciudades más importantes del país y segunda del Estado Lara. La crisis de los años 30, la caída de los precios del café y la caña de azúcar y la dependencia de estos productos, el castigo por el protagonismo político manifiesto en los continuos movimientos y sublevaciones, el aislamiento de El Tocuyo luego que se construyó la carretera transandina por Carora, produjeron una profunda parálisis económica y cultural, que llega a su clímax con el terremoto del año 50.

A pesar de la riqueza histórica y cultural con la que es reconocida la ciudad de El Tocuyo y el Municipio Morán, lo cierto es que para la mayoría de los habitantes del país , y lo más lamentable, para los propios tocuyanos, siempre se identifica a esta localidad con símbolos de nuestra cultura, como lo son: el tamunangue y el golpe tocuyano, la acemita y la cuna de grandes hombres, lo que si bien nos enorgullece, quedarse solo en ellos es obviar el extenso y complejo proceso histórico por el que ha transcurrido esta población.

Este artículo pretende contribuir al rescate y preservación de parte de nuestra memoria histórica, la cual ha sido, en diversos contextos, fragmentada tanto por hechos estructurales, políticos y culturales, como naturales; motivo por el cual, desde nuestra opinión, los morandinos parecen tener una debilidad en los lazos de identidad y pertenencia y por ende de compromiso para emprender la transformación cultural y estructural de nuestro terruño.

(*) Historiadores. Janette GarcíaYépez y Pedro Rodríguez Rojas
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